Sin
tener dinero para comprar la montaña, pero siguiendo
el consejo que su padre le transmitió en una meditación,
Michel fue a hablar con Fernando Senderos, el dueño
del cerro y uno de los grandes empresarios dedicados al negocio
de la tierra, quien cuenta entre sus múltiples desarrollos
con los de Bosques de las Lomas y Punta Mita. Senderos escuchó
atentamente todas sus ideas y al final le concedió
un año de plazo para pagar la montaña. El primer
pequeño milagro acaba de ocurrir, pero las dificultades
apenas habían comenzado.
Como consecuencia del caos urbanístico en que se había
convertido Valle de Bravo, el Gobernador del Estado de México
en ese momento, Ignacio Pichardo Pagaza, había detenido
las licencias de construcción hasta que no se diseñara
un plan de desarrollo para la zona. Empezar el fraccionamiento
en la montaña era casi imposible.
Sin embargo, Michel fue a ver al gobernador para hablarle
de su proyecto. Lo recibió y tras escucharlo en silencio,
le preguntó si su compromiso era realmente con el hombre
y la naturaleza o sólo era un fraccionamiento para
hacer dinero: “si de veras se va a llevar a cabo el
proyecto como lo expones, lo pasaré a la Cámara
de Diputados para ver si autoriza el cambio en el uso del
suelo”. En 1994, un año y medio después
la Cámara lo aprobó, la deuda de MIchel seguía
acumulándose y nadie se imaginaba, además, la
gran crisis que estaba por venir en el país.
El espíritu de la montaña
“Al principio, cuando contaba mi historia, la gente
decía este está totalmente loco, ¡hasta
habla con su papá! Incluso ahora muchos de mis conocidos
siguen diciendo que estoy loco, pero piensan que mi locura
es extraordinaria porque da buenos resultados económicos.
La tierra se ha revalorado y quienes compraron hace tres o
cuatro años ya ganaron porque ahora su lote vale cinco
veces más que entonces”.
Pero esa no era la percepción cuando, después
de tres exitosos cócteles en los que se había
logrado vender el 60% de la primera etapa, estalló
la crisis económica, luego de que el presidente Ernesto
Zedillo decidió devaluar el peso en diciembre de 1994.
Entonces El Santuario se convirtió en una millonaria
deuda en dólares, justo en el momento en que nadie
quería comprar y aquellos que lo habían hecho
esperaban que lo declararan en quiebra.
Sin embargo, una las personas que había comprado un
terreno se acercó a Michel y le comentó que
iba a empezar a construir su casa porque tenía fe en
el proyecto. Era Jaime Mijares, amigo de infancia de Michel,
quien con su acción logró infundir confianza
en los demás socios.
Las excavaciones continuaron, el cerro se cortó para
ganar terreno, ante lo que un amigo muy espiritual le dijo
que la montaña estaba enojada por todo lo que se le
estaba haciendo. Michel comprendió que tenía
que reparar el daño y reconciliarse con el espíritu
de la Madre Tierra: la Pacha Mama recibió de doce monjes
tibetanos diversas ofrendas, danzas y ritos de sanación;
la ceremonia de reconciliación culminó con la
siembra de 200 mil árboles.
Razón vs, intuición
“Para
tomar decisiones, generalmente los empresarios se guían
sólo de manera analítica y racional, por el
hemisferio izquierdo del cerebro, y no dan cabida a la intuición,
al instinto que depende del hemisferio derecho. A mí
me pasa lo contrario. Cuando no habían abierto ni una
sola de las tiendas de prestigio sobre Presidente Masarik,
empecé a intuir que esta zona se iba a convertir en
una avenida comercial muy importante, así que le propuse
al Consejo que compráramos un local. Por fortuna, me
hicieron caso y abrimos nuestra tienda bandera. Después
empezaron a llegar las otras grandes marcas y, claro, cuando
Masarik se convirtió en lo que es hoy en día,
nadie podría creerlo”.
En el caso de El Santuario, Domit volvió a dejarse
guiar por su hemisferio derecho cuando, para no seguir cortando
la montaña, decidió asumir la dirección
arquitectónica del proyecto. En sucesivas meditaciones
con miembros de su equipo, armó la idea de la casa
club, que fue construida a 18 metros arriba del lago, de forma
que el techo parece llenar el corte de la montaña.
Además, proyectaron un centro energético, donde
ahora se ubica el espejo de agua y confluye toda la construcción.
Finalmente llegaría el hotel de tres pisos, incluido
el SPA, la planta baja y dos sótanos.
Uno de los mayores retos enfrentados por Domit ha sido financiar
el proyecto y sacar adelante El Santuario. En un principio,
como él mismo lo confiesa, sentía un poco de
miedo y vergüenza cuando iba a visitar a empresarios
escépticos, pero la coherencia del proyecto, su propuesta
ecológica, la belleza del lugar y el valor de la tierra
en una zona como Valle de Bravo, han sido razones suficientes
para convencer hasta al más desconfiado. Incluso en
los momentos más difíciles, siempre aparece
un nuevo socio o alguien interesado en comprar. Son los milagros
de los que continuamente habla.
A lo largo del camino recorrido, varias personas han dado
su talento para hacer posible el éxito de El Santuario,
por ejemplo el gran artista Narcissus Quagliata, a quien el
Papa Juan Pablo II le encargó coronar con un gran domo
la Basílica de Santa María de Los Ángeles
en Roma. Quagliata es autor de la cúpula ubicada en
el espacio buda de El Santuario, un lugar dedicado al recogimiento
y la meditación.
Otros más ha sido Orlando Hidalgo, director del SPA,
para quien este lugar “es un hospital de almas de donde
se sale con menos equipaje del que se trae”, y el ingeniero
Jorge Ortega, quien realizó todos los cálculos
estructurales de la construcción y quien, como gran
conocedor del I Ching, cuando ya estaban listas las 64 habitaciones
del hotel, le hizo ver al equipo que sesenta y cuatro eran
también los hexagramas que contiene esa obra. Por esta
“casualidad”, cada cuarto está identificado
con una figura de ese libro sagrado chino, como una forma
de dar la bienvenida a los huéspedes.
La realización de sueños
“Dediqué
más de 30 años de mi vida a construir el nombre
Michel Domit. Soñaba con tener marquesinas en todo
el mundo con mi marca. No disfrutaba tener una tienda porque
ya estaba pensando en la siguiente. Me había convertido
en un hombre con una ambición desmedida, a quien nada
satisfacía. Hasta que en un seminario maravilloso,
al estar meditando, sentí que me dijeron: “llegó
el momento de que dejes de trabajar para tu nombre y hagas
que tu nombre trabaje para ti”. A partir de ahí,
toda mi energía se concentró en llevar a cabo
mi misión espiritual y en soltar un poco a la empresa
Domit, delegar y confiar más en el equipo”.
El 29 de octubre de 2003, Michel hizo realidad la encomienda
de su padre. Ese día se reunieron en El Santuario,
para asistir a la inauguración del Foro de Biarritz,
cerca de mil personas, entre las que se contaban presidentes
y ex presidentes de países latinoamericanos, representantes
de gobiernos europeos, secretarios de estado, gobernadores
mexicanos y más de 40 televisoras del mundo.
El entonces gobernador del Estado de México, Arturo
Montiel, había conseguido para México la sede
de este evento internacional y escogió El Santuario
como sede, pese a que el hotel todavía no existía.
El reto para Michel fue construirlo en sólo ocho meses.
Más de 1,300 hombres trabajaron diariamente a marchas
forzadas para lograr construir las 64 habitaciones, el centro
de negocios y el salón de usos múltiples.
“Al escuchar el discurso del Presidente Vicente Fox
en la clausura del evento y ver reunida a tanta gente importante
del mundo, me pareció que el tiempo se detenía
y sentí cómo todos los talentos, el poder y
el universo confluyeron en un mismo espacio para lograr algo
que jamás hubiera podido conseguir si pensara únicamente
con el hemisferio izquierdo”.
“Escogí ser un despertador, alguien que propone
un cambio de paradigmas. Disfruto mucho esta misión,
que también implica hacer negocios, entonces, es un
gran placer hacerlos. Los empresarios que no gozan al 100%
con lo que hacen y están ahí sólo por
tener más, se encuentran en el lugar equivocado, porque
no han entendido que el dinero es sólo un medio que
te han otorgado para poder cambiar al mundo”
Michel Domit rompe con todas las ideas preconcebidas sobre
los empresarios. El actual presidente y director general del
Grupo Domit ha logrado combinar su exitosa carrera en el mundo
de los negocios con su misión espiritual. Un estilo
de vida en el que su vena de cineasta y artista convive, no
sin conflictos, con su dimensión pragmática.
En un primer contacto, Michel abraza fuerte y cálidamente,
de forma que su corazón se toca con el tuyo. Cuarenta
segundos de encuentro. Enseguida, invita a meditar en grupo.
Cerca de una hora después, ya completamente relajados
y en sintonía, comienza a contar su historia.
Con voz serena relata desde sus comienzos, cuando a los 20
años se vio obligado a tomar las riendas del Grupo
Domit para rescatarlo de la bancarrota, hasta el cambio de
rumbo que inició hace tres lustros, cuando decidió
dedicar todos sus esfuerzos y energías a cumplir una
misión espiritual: El Santuario.
Claudia Herrán.
Comunicadora colombiana, naturalizada mexicana. Fue editora
de las revistas Cien Días (Bogotá) y Recompensas
Membership Reward (México) y de libros en Escribanía.
Colaboró en los diarios Siglo 21 y Público.
Laura Cohen. Mexicana,
Fotógrafa desde hace 25 años. Especializada
en retrato. Fanática del arte y de conocer el mundo,
siempre busca imágenes que permanezcan en la psique
de la gente.
Andrés Cortina Landa.
Fotógrafo mexicano, Director General de ComLand. Su
experiencia abarca ocho años como fotógrafo
profesional, especializado en Arquitectura, Fotografía
aérea y artística.
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